lunes, 30 de agosto de 2010

El viaje a ninguna parte en Martes de Cine Español





Culminando el ciclo Marrón de los Martes de Cine Español de agosto, hoy 31 de agosto se presenta el film El viaje a ninguna parte, dirigido y protagonizado por Fernando Fernán Gómez en 1986.

Basada en una novela homónima escrita por el mismo director, El viaje a ninguna parte cuenta la historia de un grupo de cómicos, sus amores, deseos y frustraciones. El personaje central, Carlos Galván, es hijo del primer actor y director de la compañía, don Arturo. Carlitos, el muchacho que no quiere ser cómico, acaba refugiándose en un mundo de fantasía.

La película obtuvo los premios a Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión en la primera edición de los Premios Goya. Aunque Fernán Gómez es uno de los actores más reconocidos en España, donde ha logrado sus mejores frutos ha sido en el terreno de la dirección, con varias películas entre las que sobresalen Mambrú se fue a la guerra (1986), o El mar y el tiempo (1989), que también protagoniza. Como autor teatral, obtuvo gran éxito con Las bicicletas son para el verano, Premio Nacional Lope de Vega en 1978, adaptada al cine en 1983 por Jaime Chávarri. Fue también Premio Nacional de Teatro en 1984, y en 1987 fue finalista del Premio Planeta con su novela El mal amor. Falleció el 2007.



¿Dónde y a qué hora se proyecta?

La Paz: Fundación Cinemateca Boliviana (19:45); Chasquipampa, Microcine Yaneramai (19:00); Escuela Municipal de El Alto (Ex Alcaldía Quemada), Ceja de El Alto (19:00); COMPA. Teatro Trono (19:00); Alcaldía Municipal de Coroico (19:00); Alcaldía Municipal de Viacha (19:00).

Cochabamba: Casa de la Cultura, Gobierno Municipal de Cochabamba (19:00).

Santa Cruz: Centro de Formación Iberocamericana – AECID (20:00); Centro Cultural San Isidro, Plan 3000 (19:00); Casa Municipal de Cultura, Montero (19:00).

Chuquisaca: Archivo y Bibliotecas Nacionales de Bolivia, Sucre (19:00); SIPAS TAMBO, Red de la Diversidad, Sucre (19:00).

Pando: Casa de la Cultura, Alcaldia Municipal de Cobija (19:00).

Beni: Universidad José Ballivián, Trinidad (19:00).

Oruro: Centro Cultural Muro Tambo, Séptimo Ojo (Aldana, Soria Galvarro y La Plata. Sobre el muro) (19:30).

Potosí: Colegio de Arquitectos de Potosí (18:30); Centro Municipal de la Alcaldía Municipal de Tupiza (19:00).

Tarija: CBA Centro Boliviano Americano (19:00).

El ingreso es libre en todas las salas.

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El viaje a ninguna parte: cine-teatro-memoria (crítica)


Sebastián Morales Escoffier


Un hombre en primer plano escucha atentamente un bolero que habla de un amor fracasado y de la necesidad de olvidarlo. Pocos segundos después, el hombre dice, con nostalgia pero enfáticamente: “hay que recordar”. Después, intenta descubrir el nombre y los autores del bolero, se equivoca, se corrige a sí mismo y narra la ocasión en la que escuchó por primera vez esa canción. Así comienza la historia de un tal Galván, ese hombre que habíamos visto en primer plano y que se ponía como imperativo la necesidad de la memoria. Galván es un cómico que viaja con su compañía de teatro por todos los pequeños pueblos de la España de Franco, con la esperanza de ganar algunos pesos para la supervivencia, anhelando ir a Madrid a montar su obra y competir con los cinematógrafos ambulantes por los pequeños espacios que les ofrecen en cada pueblo. Esta es la historia que nos propone Fernando Fernán-Gómez en El viaje a ninguna parte.

Las imágenes que nos presenta la película, por tanto, corresponden a los recuerdos de nuestro cómico Galván. Deleuze, a diferencia de la gran mayoría de los teóricos del cine, afirma que existe la posibilidad de hacer imágenes que estén ya sea en pasado o en futuro. Es lo que pasa en El viaje a ninguna parte: si bien la imagen – recuerdo se actualiza en el relato hecho en el presente por Galván, hay que afirmar que una gran parte de la película se hace en el pasado, a través de la memoria. Sin embargo, ya desde el primer plano del film, Fernan-Gomez nos advierte de qué tipo de memoria estamos hablando, de una memoria mentirosa o al menos errática, que se equivoca, que debe recomenzar y corroborase con otras informaciones provenientes de otras fuentes.

No es casual que para lograr esto, Fernan-Goméz haga tantas referencias al cine y al teatro. Estas dos artes y su confrontación en la película para llamar la atención de un público poco cautivo, tienen otra función que la meramente narrativa. El cine como arte del tiempo, tiene una enorme capacidad de representar la memoria. Pero esta memoria es ficcional o al menos errática, como nos las presenta precisamente nuestro personaje Galván. Es por eso que no es casual que la ficcionalización de la memoria sea en un primer lugar un enemigo de Galván, el cuál se esmera en recuperar la memoria, para que luego el cine se convierta en un refugio en los momentos seniles.

El film se inunda de teatro, no sólo porque el tema lo exige así, sino también por el trabajo de dirección que propone Fernan-Gomez, a partir de textos teatrales y una economía de planos que nos hace referencia necesaria al arte dramático. La teatralización en el cine, en muchos casos, se utiliza para eliminar el naturalismo propio del cine, es decir, para descubrir la ficción que una película clásica se esmera en tapar. Galván busca recuperar la memoria a partir del cine y lo tiene que hacer utilizando el teatro, pero éste tiene un doble estatuto: el teatro en sí es una ficción, pero es a la vez la mejor arma para denunciar la ficción del cine.

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jueves, 26 de agosto de 2010

¿DÓNDE ESTÁ EL PIRATA? Pequeño manifiesto a favor de la piratería

Por: Sebastián Morales

El año pasado, Alberto “Chicho” Durant, el reconocidísimo cineasta Peruano, presentó en Lima un pequeño libro sobre la piratería en el vecino país. Este trabajo titula: ¿Dónde está el pirata: Para entender el comercio informal de películas digitales en el Perú”. Y aunque el título es muy llamativo, no logra expresar toda la riqueza que contiene el libro en un poco menos de un centenar de páginas.

Es que no se trata de entender la piratería en el Perú; no se busca llegar a las bases económicas, sociales, culturales y políticas, que permiten que en ese país se haya desarrollado una verdadera industria de películas ilegales, tan grande, que hasta se apropia de las calles paceñas. La intención de Durant es otra: hacer un pequeño manifiesto en defensa de este tipo de películas.

Resulta curioso, podrá afirmar el lector, que sea un cineasta quien se ponga a defender la piratería. Es lugar común decir que son los implicados en la producción de filmes los que resultan afectados por esta práctica tan común en nuestros países. Es más, como señala el propio Durant, a los piratas (tanto vendedores como consumidores) se los trata, en todas las legislaciones del mundo, de ladrones, roban a los cineastas. Sin embargo, Durant demuestra en sus páginas que no es así, que nadie verdaderamente es afectado por la piratería puesto que los productores cada año que pasa venden más, al mismo ritmo que la venta de películas ilegales aumenta, de forma tan vertiginosa que ya es imposible (e innecesario) no convivir con ellas.

No es éste el espacio para desarrollar las interesantes argumentaciones que tiene Durant a favor de la piratería y, por tanto, esa parte la dejaré intencionalmente al aire. Lo que sí es bueno recalcar es la intención del autor. En los países del tercer mundo, en donde tener una colección decente de filmes originales es algo absolutamente irrisorio, debemos recurrir a otras formas de adquisición de películas. Un cineasta debe ser por supuesto un enorme consumidor de filmes, por tanto, debe comprarlas en la piratería. Es así que resulta completamente contradictorio que los involucrados en el cine peleen en contra de la venta ilegal de filmes. Es el gesto contrario el que hace tan interesante el libro de Durant: reconoce la importancia que tiene la piratería, y lo ridículo que resulta limitar el acceso a la cultura audiovisual en beneficio de unos pocos, quienes, dicho sea de paso, viven en el norte.

Así pues, el libro de Durant es imprescindible: no sólo para comprender los efectos positivos que tiene el consumo de películas ilegales (tanto desde una visión económica como de una humanista); sino también para desmitificar esa opinión que se nos ha impuesto, que dice que los productores son los grandes perdedores con la piratería. Durant hace un pequeño manifiesto que tiene que ser leído para tener otra perspectiva de las cosas.

Descarga el libro aquí.


ALFREDO MEDRANO RODRÍGUEZ: URBANO CAMPOS

Por: Luis Mérida Coímbra

Alfredo, el fiero Medrano se fue combatiendo al pie del cañón. Era un hombre que con pasión vivía la vida. Trabajó centralmente como escritor de cuentos, de fabulas, acido critico de los problemas del medio ambiente con su seudónimo de “Urbano Campos”. Con el grupo Wallparrimachi de Cochabamba confeccionó varios guiones y sirvió de guía espiritual y técnico en varios años de existencia de este centro.

También apareció en el canal 11 de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS). Nació en 1944 y cayó fulminado en lides espirituales el año 2005 en la ciudad de Cochabamba, sus amigos lo velaron y en plena misa la banda Municipal interrumpió el tedeum tocando la Huérfana Virginia, que despertó a todos los santos, ángeles y arcángeles del templo y puso en vilo a los dolientes.

Escribe Ramón Rocha Monroy “Periodista, escritor, dibujante y caricaturista. Desarrolló un discurso temprano de defensa del medio ambiente y de los árboles en los diarios Prensa Libre y en Los Tiempos, donde escribió la columna “Una imagen, unas palabras” y luego “Reflexiones bajo el molle”.

Su vida y su obra apasionan por su virtuosismo y su empeño de no dejar horas libres: trabajaba, escribía, soñaba, vivía en ocio creador. Narrativamente –dice Wilson García Mérida- “era una extraña mezcla de reportaje imaginario y ficción historicista que abre un espacio libre a la reflexión existencialista, a la protesta ética y a la creación puramente literaria con toques de escritura pulp, humor negro y suspenso…”

Querido por las viejas vanguardias, respetado por las nuevas generaciones, en Alfredo se veía la tradición y la modernidad, su hablar siempre rejuvenecía al interlocutor, Luís Ramiro Beltrán tuvo una larga tertulia con este caballero en el restauran “Los Cantaritos” en una lid de campo-amor y anecdotario sobresaliente y lúdico, trataron sobre versiones y diversiones del periodismo en Bolivia.

Continua Rocha Monroy “Fue editor de revistas y suplementos que ilustraba con el seudónimo de Skorpio, entre ellas números de la Revista de Cultura, de la Alcaldía de Cochabamba, y Letras Bolivianas, de la Universidad de San Simón, donde fue Jefe de Imprenta. Fue también vicepresidente del Concejo Municipal. Como animador cultural, hizo una inolvidable serie de coloquios sobre temas tradicionales de Cochabamba, entre ellos la chicha y la cocina regional, que culminó en el Iº Festival de su género, que se celebró en 1986 en el Campo Ferial. Rescató, entre otras, las tradiciones del piano vertical en “Los Cantaritos”, una quinta que abrió junto a su madre y sus hermanas, y las ferias gastronómicas, que hoy menudean en su memoria. Si hoy varios restaurantes y quintas recuperaron la vieja tradición de la música en piano es gracias a la semilla que dejó Alfredo.”

Su escritura conserva su fuerza con esa prosa tersa y cristalina: “ Era un referente único para las demandas culturales de las provincias, como la Feria del Charango, de Aiquile, o la Feria de la Manzana, de Vinto o el movimiento cultural Itaphallo, de Quillacollo. Munícipes y animadores culturales lo buscaban continuamente para promocionar sus iniciativas. Murió el 17 de abril de 2005, un sábado de gloria, y se enterró un domingo de resurrección”.

Te rendimos postrer homenaje como comunicador, tan preocupado por la modernidad audiovisual como nostálgico por las otredades de la escritura de la campiña, de sus coplas y romanceros, de sus rosedales, de sus mayorazgos...

El epitafio en su tumba dice: “Amó los molles, las jarkas, los chilijchis, la vida amable, el vino y la tertulia, Vida y obra consagró a la expresión justa pero la fe en el amigo fue su virtud maestra.”

miércoles, 25 de agosto de 2010

Juan Álvarez: El Encuentro Número Uno de Documentalistas Audiovisuales y Mauricio Lefebvre

Golpe de Estado de Banzer, atropello a la sociedad civil en La Paz

En esta oportunidad compartimos el Estudio 1 de Radio Cristal con Juan Álvarez realizador audiovisual, con él conversamos acerca de dos temas importantes. El Encuentro Número Uno de Documentalistas Audiovisuales que se llevará a cabo del 17 al 19 de septiembre en la localidad de Chilimarca en el departamento de Cochabamba, y sobre el Homenaje al sacerdote oblato Mauricio Lefebvre, asesinado el 21 de agosto de 1971 durante el Golpe Militar del coronel Hugo Banzer, en el que se presentará el documental "Mauricio Lefebvre".

Durazno el nuevo proyecto de Yashira Jordán


La XII Plataforma Iberoamericana de Co producción Audiovisual (PIDCA), que se realizará en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra del 25 al 27 de agosto de 2010, cuenta entre los proyectos seleccionados para esta su nueva versión con Durazno de Yashira Jordán, ahora les presentamos una entrevista con la directora.

¿Qué quieres contar en Durazno?

Durazno es un proyecto de documental, es una tesis de grado y una realización muy importante en mi vida que pretende aportar en devolución a todo lo que el cine me ha dado durante los últimos diez años. Es una historia verídica de un personaje real, muy real, quien emprende un viaje para encontrar a su verdadero padre. En todo este seguimiento predomina la propuesta de "cine como un lugar de auto-descubrimiento" y un espacio de reflexión en el que después cualquier persona podrá, si quiere, entenderse así mismo y comprender su pasado.

¿ Cómo nace la idea de Durazno?

¿Cómo nacen las ideas? creo que en este caso simplemente aparecieron imágenes que respondían a las historias que fui escuchando durante los dos últimos años; historias crudas pero maravillosas del pasado de este personaje. La situación imaginaria simplemente se dio: un joven y su padre, separados por el pasado, la memoria y el olvido. Después, durante el proceso creativo, comprendí que Durazno nació como una verdadera necesidad, una historia que necesita ser escuchada, una persona real que necesita mirarse a sí mismo en un espejo, en el reflejo de la imagen cinematográfica.

¿Cuál es la propuesta visual/sonora del proyecto?

El pasado puede ser difuso e incompleto, fragmentado. En este documental el diseño formal se asemeja a las texturas y a la estética de las imágenes en Polaroid. El diseño sonoro está muy apegado a reflejar las sensaciones internas del personaje y las palabras, diálogos y silencios provenientes del afuera. Me interesa enfatizar sobre las diferentes versiones que este personaje tiene sobre su pasado, como sonidos muy diferentes y opuestos.

¿Cuál es el tratamiento de los personajes en Durazno?

Ezequiel, el personaje principal, es quien lleva la línea narrativa de toda la historia, él es quien decide ser, en el momento de ser filmado; si quiere estar triste eso es lo que va a transmitir, si quiere estar feliz, va a estar feliz. No hay trucos ni mascaras; en Durazno cada personaje es como es en cualquier situación cotidiana de su vida. Sin embargo, me interesa y es uno de los desafíos más importantes del documental, trabajar internamente sobre ciertas situaciones, las más relevantes de la vida del protagonista

¿Qué le dices a un productor para vender la idea?

Creo que un director que realmente cree en un trabajo no está interesado en "vender" una idea, cada proyecto tiene su propio perfil y sus propios objetivos, si se habla con un productor es porque necesitas de él algo que sabes que va a aportar y va a nutrir tu proyecto. Al mismo tiempo esta idea va a retribuir a todos las personas que estén involucradas e interesadas en ella . Cuando alguien busca a un director de arte o a un director de sonido es porque crees en su talento y coinciden las motivaciones de ambos. Si yo encuentro a una persona que pueda estar interesada en producir mi proyecto no hay mejor cosa que la transparencia y claridad para poder expresar y hacer comprender la historia. En el caso de Durazno a mí no me interesa "mi historia" o "mi visión" quisiera poder despegarme completamente de eso, porque al fin y al cabo es la historia de una persona quien necesita contarla y espero ser solo un medio para que eso suceda.

martes, 24 de agosto de 2010

En la intimidad de una butaca: Al espectador no le gusta el cine

Por: Sebastián Morales

Si hay algo que distingue a los investigadores de cine, es por supuesto, su cinefilia. Todos aman ver y analizar las películas según diferentes perspectivas, se ama el cine y por tanto se intenta, de manera teórica - ya no sólo como simple espectador - absorber todo lo que una película puede dar de sí misma. En este afán, en este intenso amor por el cine, los investigadores dejan un enorme vacío: no se analiza la otra parte del cine, la que hace posible que podamos ver más y más películas: el espectador. Por suerte, Pablo Ponce, en su libro: En la intimidad de una butaca: los espectadores y sus hábitos de consumo, llena ese vacío enorme en la bibliografía boliviana especializada.

Uno de los puntos centrales del libro, radica, como dice su título, en la forma en que los espectadores consumen una película. Las observaciones de Ponce son reveladoras, no sólo para entender el fenómeno cinematográfico en Bolivia, sino también para aplicar políticas culturales adecuadas a nuestro muy especifico entorno, que tiene pautas muy diferentes a otros contextos.

Estadísticamente, Ponce demuestra que a muchos espectadores, sean de la clase social que sean, lo que menos les importa cuando van al cine son las películas. Una minoría llegan temprano a las exhibiciones, un grupo enorme entra y sale del cine cuando necesita o quiere, y los entendidos en alta cultura, según Ponce, no sólo van a ver sino que también van a hacerse ver. Esta figura se completa cuando el autor analiza a los espectadores mayoritarios: los jóvenes. Según Ponce, el cine, para muchos pertenecientes a este grupo, es parte de un ritual más grande, que se complementa con otro tipo de actividades, tales como tomar un café o dar un paseo. El cine, es, por tanto, un acto social y de sociabilidad, la película es una mera excusa para verse con los amigos o coquetear con la novia (esto se demuestra en el hecho de que muy pocas personas van al cine sabiendo la cartelera de antemano).

El estudio se hizo antes de la aparición de las multisalas en La Paz. Es ahí, sin embargo, en donde la teoría de Ponce debe verificarse; en el éxito o fracaso de este nuevo estilo de ver películas. En la obra, el autor pone en duda el hecho de que los espectadores paguen una entrada a un multicine, cuando uno se puede comprar 3 o 4 películas piratas. Sin embargo, las multisalas parecen funcionar, y ello más allá de sus precios por el hecho de que satisfacen una necesidad primaria del espectador: la socialización y la posibilidad de completar “la salida al cine” con otro tipo de actividades sin necesariamente salir de un mismo complejo.

Ciertamente esta afirmación que aparece de forma explícita en algunas secciones del libro y en otras de manera implícita (empezando por la provocadora contratapa), debe suscitar muchas preguntas a los directos relacionados con la actividad cinematográfica. ¿Cómo hacer una película si se sabe que el público objetivo, salvo excepciones, no está realmente interesado por el cine? ¿Si el público mayoritario, es adolecente, se debe comenzar a hacer teen movies al estilo americano? ¿Cómo manejar un cine en esas condiciones? ¿Cómo hacer una película que equilibre los intereses y motivaciones del público con la necesidad del director de hacer un trabajo auténtico?

El libro de Ponce, como todos los buenos libros, nos da pocas respuestas pero una infinidad de preguntas que invitan al debate, poniendo nuevos temas sobre el tapate y sistematizando la comprensión de otros ya conocidos.

lunes, 23 de agosto de 2010

Martes de Cine Español: El Lazarillo de Tormes


La Paz, 23 de agosto del 2010 (Cinemas Cine) Continuando con el ciclo Marrón de los Martes de Cine Español este martes 24 de agosto se proyecta la película El Lazarillo de Tormes (1959), una adaptación al cine del clásico de la literatura española, dirigida por César Fernández Ardavín.

El Lazarillo de Tormes logró el Oso de Oro en el Festival de Berlín, el año 1960. Aunque en competencia también se encontraba A bòut de soufflé del director francés Jean-Luc Godard. Este premio fue el primer gran galardón internacional que recibió el cine español, y sin embargo representaba desde su argumento una gran crítica social al sistema social impuesto por Francisco Franco, el Generalísimo.

Por su parte César Fernández Ardavín fue director, guionista y productor de cine y televisión. Comenzó en el medio fílmico a finales de los años 40 trabajando como ayudante de dirección de su padre, Eusebio Fernández Ardavín. En 1952 dirigió su primer largometraje, el drama La llamada de África, de la que también escribió el guión. Sus siguientes películas son ¿Crimen imposible? (1954), la coproducción hispano–italiana La puerta abierta (1957), por la que recibió el Segundo Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo; y el drama …Y eligió el infierno (1957), que recibió el Premio a la Mejor Película del Círculo de Escritores Cinematográficos y la Mención Especial del Sindicato Nacional del Espectáculo. En 1959 adaptó la obra homónima El lazarillo de Tormes con la que Fernández Ardavín también fue galardonado por el Círculo de Escritores Cinematográficos y por el Sindicato Nacional del Espectáculo.

¿Dónde y a qué hora se proyecta?

La Paz: Fundación Cinemateca Boliviana (19:15); Escuela Municipal de El Alto (Ex Alcaldía Quemada), Ceja de El Alto (19:00); COMPA. Teatro Trono (19:00); Alcaldía Municipal de Coroico (19:00); Alcaldía Municipal de Viacha (19:00).

Cochabamba: Casa de la Cultura, Gobierno Municipal de Cochabamba (19:00).

Santa Cruz: Centro de Formación Iberoamericana – AECID (20:00); Centro Cultural San Isidro, Plan 3000 (19:00); Casa Municipal de Cultura, Montero (19:00).

Chuquisaca: Archivo y Bibliotecas Nacionales de Bolivia, Sucre (19:00); SIPAS TAMBO, Red de la Diversidad, Sucre (19:00).

Pando: Casa de la Cultura, Alcaldia Municipal de Cobija (19:00).

Beni: Universidad José Ballivián, Trinidad (19:00).

Oruro: Centro Cultural Muro Tambo, Séptimo Ojo (Aldana, Soria Galvarro y La Plata. Sobre el muro) (19:30)

Potosí: Colegio de Arquitectos de Potosí (18:30); Centro Municipal de la Alcaldía Municipal de Tupiza (19:00).

Tarija: CBA Centro Boliviano Americano (19:00).

El ingreso es libre en todas las salas.

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Lazarillo de Tormes (1959): Dilemas de la traducción y textos de la versión

Mary Carmen Molina

Es probable que la tensión más rica entre el cine y la literatura sea aquella que despliega las posibilidades e imposibilidades de la traducción. En tanto gesto creativo a través del que las fronteras entre escritura y lectura se convierten en espacios de movimiento, transfiguración e invención, la traducción vendría a establecer la construcción de los lenguajes en una zona de contactos donde los textos y las imágenes son tanto espejos como ventanas.

Es justamente desde estos dos gestos –espejo y ventana– que la versión de El lazarillo de Tormes de Cesar Fernández Ardavín juega. Presentada en el Festival de Berlin de 1960, donde ganó el Oso de Oro frente a la grandiosa A bout de souffle de Godard, la película de Ardavín realiza una segura y no censurable adaptación del clásico de la literatura hispana, aquel libro que se constituye, aún hoy en día, como una fina ironía alrededor de los valores de la sociedad española del siglo XVI. Enfrentándose a las complejas articulaciones de la versión, donde no es posible la fidelidad y la traducción / traición cifra los mecanismos y resultados de texto e imagen, el film de Fernández Ardavín busca hacer una transposición de la historia de la película adaptando el contexto de la obra a aquel de la España franquista. Se trata, digamos, de mirar por la ventana y escribir sobre aquello que ella nos muestra.

El libro del Lazarillo de Tormes, cuya edición más antigua data de 1554, perfila las características más importantes de un género que parodia las novelas de caballería –sus ideales– desde la primera persona y un personaje contrapunto del caballero andante: la novela picaresca. Escrito como una carta larga dirigida a vuestra merced, el libro, desde ya, abre las articulaciones entre escritura y lectura, como espacios donde la invención se lee y la letra exige otro decir. Por su morosa construcción de la sátira crítica y moralizante, la obra anónima fue incluida en el Catálogo de libros prohibidos de la Inquisición en 1559 y republicada, cuatro años más tarde, en una edición expurgada titulada Lazarillo de Tormes castigado.

Cuatrocientos años después, Lázaro conoce, nuevamente, los paradigmas de la censura. Aunque la obra responde al perfil de lo censurable, por su crítica a los valores cristianos fundamentalmente, la película halla la manera de acomodarse a las exigencias del poder y tranformar cierto sentido profundo del texto anónimo. Ahí donde las intenciones parecen ser las de llevar –literalmente– a la pantalla los episodios de la vida del niño Lázaro de Tormes, los mecanismos devienen un entibiamiento de la crítica moral y una apuesta por el ornamento costumbrista. Al parecer, para Fernández Ardavin se trata no sólo de desvincular al personaje del contexto del espectador sino de situarlo fuera de cualquier gesto irónico. No se trata de condenar sino de historizar: mirar por la ventana nunca es otra cosa que mirar a través de ella y el mundo en el que se inscribe.

Así, la historia que presenta Fernández Ardavín deviene otra con respecto a la que se despliega en el texto “original“. Esta condición es la que finalmente desaparece cuando el espacio de la literatura se cruza con el del cine: ahí, hablar de versiones, re-versiones o re-visiones resulta más pertinente que sujetarse a la estrecha conceptualización de la adaptación que, bien o mal, hace trastabillar al film de Fernández Ardavín. Y aunque esta versión del Lazarillo se quede corta frente a la que Fernando Fernán Gomez realizó (Lázaro de Tormes, 2000), la película deja en claro los mecanismos de poder de la censura y, a la vez, la sutil articulación de una ironía replegada, ahí donde la oscura parodización del honor es eje de una más reciente parafernalia correctiva.

EL CINE DE LA NACIÓN CLANDESTINA

Por: Claudio Sánchez

La necesidad es el motor de muchos de los trabajos realizados sobre cine en Bolivia, sin duda alguna ella obedece a diferentes impulsos. Si en la década del 80 los autores habían apostado por acabar con los vacíos históricos a partir de investigaciones profundas que ayudaran a definir lo más claramente posible la vida del cine en Bolivia, en la década de los 90 la figura fue distinta. El entusiasmo con el que se había trabajado durante los 70 y 80 a la sombra de personalidades como Renzo Cotta, Amalia de Gallardo o Luis Espinal (este último asesinado en 1980 por órdenes del general Luis García Meza) había disminuido de una manera alarmante. Hay que reconocer que las Notas Críticas publicadas por la Cinemateca Boliviana eran el gran referente de las publicaciones impresas especializadas en el séptimo arte en nuestro país, y esto se debe al incansable trabajo realizado por Pedro Susz y Carlos Mesa, más allá de este material son muy pocos los trabajos que se han presentado entre 1990 y 2007 que enriquezcan nuestra cultura cinematográfica.

Como hemos dicho antes los libros de historia sobre el cine en Bolivia han sido escritos entre 1982 (Alfonso Gumucio, Historia del cine en Bolivia) y 1985 (Carlos Mesa, La aventura del cine boliviano) después de este periodo son muy pocos los trabajos que han continuado la investigación cuantitativa muy próxima a la cualitativa de la cinematografía nacional. El cine de la nación clandestina (Santiago Espinoza y Andrés Laguna) busca en la historia reciente (los últimos 25 años) aquellos elementos que han cambiado y alimentado un cine que en esta etapa encuentra varios de sus hitos más importantes, sus referentes más sólidos y cambia desde su nuevos formatos las formas de hacer y pensar el séptimo arte.

La nación clandestina se estrenó en La Paz el 21 de marzo de 1990 como un homenaje a Luis Espinal a 10 años de su asesinato, la película de Jorge Sanjinés ya había sido galardonada con la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, España en 1989. Esta película se constituye en la obra maestra del cine boliviano y también en una de las últimas realizaciones de aquel cine urgente que Sanjinés proclamaba, su influencia es perceptible en trabajos posteriores de distintos directores y la necesidad de quitarse el peso de este film ha llevado a algunos realizadores a procurar alejarse lo más posible, en relación a él, de su concepción y realización. Por otra parte el cine posible de Antonio Eguino ha sido la puerta de un cine diferente, que a decir de Laguna y Espinoza es la manifestación del desengaño histórico y el pesimismo político. Al ver las diferencias también encontramos las similitudes, si al principio de los 80 la discusión giraba entre lo que era un cine político y de compromiso social, en los 90 celebramos lo que se llamó el boom y vimos las aristas de un cine en crecimiento, los primeros años del siglo XXI nos han ido demostrando que tal vez el gran logro haya sido pasar de ser un país unitemático a ser multitemáticos y multigenéricos también como una respuesta a los nuevos tiempos que corren.

Entre 1983 y 2008 el cine ha evolucionado como una consecuencia natural de los avances tecnológicos a nivel mundial, la necesidad de un soporte clásico (35 mm) ya no es un requisito indispensable cuando pensamos en una producción cinematográfica. El contexto socio político ha cambiado incansablemente en estos 25 años, desde la recuperación de la democracia, la implementación – decadencia – fracaso del sistema neoliberal y por último la elección y gobierno del primer presidente indígena de Bolivia, todos estos elementos han marcado el cine nacional de diferentes maneras, así pues, han consolidado ciertos lugares comunes a la hora de escribir un guión o de escoger un plano, estos referentes continuos de situaciones habituales en la sociedad boliviana son vistos por Laguna y Espinoza (con la distancia que otorga el tiempo) desde una perspectiva periodística en el sentido de necesidad por dar a conocer un cuarto de siglo que, entre otras cosas, ha dado a luz a la tercera edad del cine.

En 2003 se estrenó comercialmente el primer largometraje realizado en digital, se trataba de Alma y el viaje al mar de Diego Torres, en el sentido práctico este largometraje inaugura una tercera etapa del cine boliviano, que hasta ese momento se había dividido en dos: la época silente y la sonora. Los avances tecnológicos han marcado en el cine boliviano sus etapas y por eso podemos decir que hemos asistido al nacimiento de la era digital y seguido sus primeros pasos, y es de esta manera que El cine de la nación clandestina traduce esta situación en un hecho concreto como es el texto que hoy da forma a una historia que no se detiene.

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miércoles, 18 de agosto de 2010

NÉSTOR AGRAMONT: MISTERIOSO Y SUBTERRÁNEO

Por: Luis Mérida

Para el hermano valeroso Néstor Agramont (Japo)

Llamarás con tu paso
el final de toda tarde
mirando los caminos;
Dejando en mi mano
El alijo escondido
que vale por el alma
lejos ya
de toda pena
y lejos del inmortal
A Dios.

Fernando Rosso

Tenia la mejor risa; su temple era guerreo y creador, nunca dejaba nada por decir cuando su verbo se habría en la noche oscura de los caminantes. Su sonrisa contagiaba hasta los muertos.

Néstor Agramont, apodado el Japo nació el 4 de diciembre de 1950 en la ciudad de La Paz; se fue galopando en imágenes el 30 de de octubre del año 2003 mientras tomaba desayuno con su familia.

Su conocimiento de la poesía era eterna y locuaz, señalaba con metáfora pura el compendio de la poética universal y regional; con sabia armonía conocía que la poesía tiene figuraciones destellantes, fulguraciones románticas, estatutarios góticos, reflejos abstractos, surrealismos patéticos, ultraísmos selváticos, costumbrismos endemoniados y espiritualidades barrocas.

Tenía fáustica palabra de poeta, creía en la oración de los ángeles, en el canto de las sirenas y en los lamentos del averno. Dialogaba como un ser misterioso y subterráneo.

Su vida como su pasión siempre la llevó en un dialogo de contradicciones poéticas, en la alabanza o en la maldición, consagraba y profanaba, era un espíritu encarnado en un cuerpo cuya euforia original nacía del hablar, sinónimo del crear. Su poesía la trocaba con su inocencia original, revelando siempre lo escondido, despertando la imagen, el sonido, suscitando la aparición del ser audiovisual.

Imaginista a toda hora. Escribió como búho filosófico y compuso con la pluma del ave real hermosos libretos y guiones que los realizó en esplendidos videos los años 80 y 90. Se puede distinguir entre estos: Segundo Premio. Concurso Iberoamericano de Films y Video. Alcaldía Municipal de Quito - Ecuador, por los videos MITOS y FLORECER, EN LA SIEMBRA DE
PAPA. Tercer Premio. Concurso Alcaldía Municipal de La Paz, por el Video LOS ENCUENTROS. Cóndor de Plata. OCIC Bolivia, por SARXAWA, junto a Eduardo López. Primer Premio. Concurso Fiesta del Gran Poder. Alcaldía Municipal de La Paz, por el video GRAN PODER. Segundo Premio. Concurso Amalia de Gallardo. Alcaldía Municipal de La Paz, por el video ARBOR. Primer Premio Concurso Amalia de Gallardo. Alcaldía Municipal de La Paz, por LOS INVISIBLES.

Su temperamento era festivo, dialogal, alegre; hacia morir de risa, era síntesis, inteligencia y cautivadora memoria llena de imágenes acopladas a un anecdotario fértil y luminoso. Sus imágenes creadas eran casi milagrosas, festivas y dotadas de azar, de vendimia; permanentemente fosforescentes, endemoniadas, acaloradas.

Sus visiones del rito y de la fiesta tenían investigación antropológica y mística reverencial. Su guión sobre la fiesta del Gran Poder le llevó sudores y muchos dolores de muelas por tan arduo trabajo y conversación. Siempre dotado de una fe en su realización y una perseverante lucha por hacerla realidad, posibilidad que le trunco la parca. Su compañera Carmen Avila, dice al respecto: “Un dato más. Néstor dejó corregido un hermoso guión para cine que nos reta a realizar en algún momento. NUNCA DIGAS NEVER. Néstor amó profundamente esta ciudad y sus marginales, en ese amor encuentras la razón de “Los Invisibles” y de “Por las Vidas que vendrán… a propósito, la fiesta mayor de La Paz es el Gran Poder y era “su fiesta” No conocí a nadie como Néstor que la respirara y viviera desde adentro”.

Es de resaltar el Gran Premio que ganó en Cuba junto a Francisco Cajias, único coral ganado para Bolivia en el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano en Diciembre de 1989. Categoría TV de Orientación Pública, por el video: “POR LAS VIDAS QUE VENDRÁN”.

Japo era un hombre dotado de una altísima originalidad, inteligencia, maestría en la plática, pedagogía en sus enseñanzas. Provenía del espíritu sembrado por el poeta paceño Jaime Sanz, de quien recordaba pasajes de su vida bohemia, con esa cosmovisión tan paceña, tan lucida y en su momento de gran resplandor. Fue un cometa que iluminó la ciudad de La Paz.

Fue, junto a varios comunicadores paceños, fundador de del Colectivo de Comunicación ANTARA y de CINEQUANON, la productora que fundó junto Gilush Tuchsneider, amen de ser impulsor del Movimiento de Cine y Video Boliviano. Dejó gratísimos recuerdos en los tres Encuentros de Video Latinoamericano que asistió y sobresalió: Santiago de Chile, Cochabamba, Bolivia y Montevideo, Uruguay donde acaparó la atención del movimiento.

Se adelantó Néstor Agramont en marcharse a la eternidad; resalta su memoria de alta resonancia como personaje de la historia de la imagen en movimiento. Era un poeta original, un testarudo constructor de imágenes, un retumbante amigo de la vida y la muerte.

lunes, 16 de agosto de 2010

Martes de Cine Español: La doble vida del faquir

La Paz, 16 de agosto del 2010 (Cinemas Cine) Continuando con el ciclo Marrón de los Martes de Cine Español este martes 17 de agosto se proyecta el documental La doble vida del faquir, de los directores Elisabet Cabeza y Esteve Riambau.

En el documental, una buhardilla de un colegio construido a finales del siglo XIX en Sant Julià de Vilatorta aloja un viejo proyector cinematográfico que vuelve a funcionar para proyectar una película rodada allí mismo en 1937: Imitando al faquir. Los protagonistas de este film eran los alumnos de aquella institución, entonces huérfanos. Imitando al faquir fue dirigida por Felip Sagués, un cineasta amateur refugiado durante la guerra civil en este pueblo.

Según sus directores, su cinta surge de la inquietud frente al hallazgo de la película de Sagués. “El film daba pistas pero no develaba los secretos que contenía más allá de su argumento aparentemente naïf: un juego de disfraces con el convulso escenario de la guerra civil española de fondo”, apuntan.

¿Dónde y a qué hora se proyecta?

La Paz: Fundación Cinemateca Boliviana (19:15); Escuela Municipal de El Alto (Ex Alcaldía Quemada), Ceja de El Alto (19:00); COMPA. Teatro Trono (19:00); Alcaldía Municipal de Coroico (19:00); Alcaldía Municipal de Viacha (19:00).

Cochabamba: Casa de la Cultura, Gobierno Municipal de Cochabamba (19:00).

Santa Cruz: Centro de Formación Iberoamericana – AECID (20:00); Centro Cultural San Isidro, Plan 3000 (19:00); Casa Municipal de Cultura, Montero (19:00).

Chuquisaca: Archivo y Bibliotecas Nacionales de Bolivia, Sucre (19:00); SIPAS TAMBO, Red de la Diversidad, Sucre (19:00).

Pando: Casa de la Cultura, Alcaldia Municipal de Cobija (19:00).

Beni: Universidad José Ballivián, Trinidad (19:00).

Oruro: Centro Cultural Muro Tambo, Séptimo Ojo (Aldana, Soria Galvarro y La Plata. Sobre el muro) (19:30)

Potosí: Colegio de Arquitectos de Potosí (18:30); Centro Municipal de la Alcaldía Municipal de Tupiza (19:00).

Tarija: CBA Centro Boliviano Americano (19:00).

El ingreso es libre en todas las salas.

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Sobre La doble vida del faquir de Elisabet Cabeza y Esteve Riambau

Por: Pablo Lavayén

Podríamos suponer que la memoria está construida de la misma manera que una ficción. Entonces, películas como La doble vida del faquir de Elisabet Cabeza y Esteve Riambau vendrían a ser capaces de dejarnos lecciones vitales. El hecho neurálgico de este film se remonta a la época de la guerra civil en España. Específicamente, al año 1937 cuando, en plena guerra civil, Felip Sagués, un cineasta amateur, y un grupo de niños de un orfanato llevan a cabo la filmación de una película de aventuras titulada “Imitando al faquir”. Alrededor de esta hazaña se teje el desarrollo de la película que, en formato documental, va investigando los trazos dejados por los sobrevivientes. En verdad, sin embargo, primero trata de una aventura íntima de una hija que anhela reconstruir la memoria del padre que nunca conoció.

Se inicia la historia junto a un grupo de niños que es invitado a ver el film “Imitando al faquir”. Se trata de un grupo especial pues son huérfanos que en la actualidad viven en el mismo orfanato en el que se habría realizado el film. Así pues este primer gesto resulta fundamental porque también es una invitación hacia el espectador anónimo que es cómplice con los realizadores en su contemporaneidad. Este recurso al presente también nos dice que la búsqueda que se realizará en el pasado no es ingenua pues reconoce desde un principio que la base para dicho desplazamiento es el reconocimiento del presente. De ahí en adelante toda la narración tomará en cuenta este reconocimiento. La modalidad que se elige es la del juego de contrastes entre el pasado y el presente.

El pasado específicamente representado por la proyección de fragmentos del film “Imitando al faquir” y el presente por el testimonio de los sobrevivientes. Aquello que acentúa con mayor insistencia dicho contraste es la fidelidad al espacio representado. Es decir, se transportará a los entrevistados al espacio privilegiado de su infancia: el orfanato y los alrededores de Sant Juliá. Entonces veremos, por ejemplo, a un grupo de antiguos estudiantes, ahora ancianos, sentados en la misma aula de su infancia y llevando a cabo un intenso ejercicio de rememoración. Tal vez el momento de mayor intensidad ocurre cuando se reúne a los dos protagonistas del film “Imitando al faquir” en un espacio que antaño habrían compartido. Dicho método de contraste tiene como consecuencia un cierto desorden en la narración de la historia. Pues de lo que se trata, a pesar de ser formato documental, es de narrar una historia, de reconstituir una memoria perdida a través de la ficción. Esto no quiere decir que se trate de una narración alejada de la verdad. Sin duda que la verdad está ahí, representada en el film “Imitando al faquir” pero se la reconoce como inaccesible, ya pérdida para el que no la vivió. Entonces la opción que los realizadores de este documental toman es la de, no tanto recuperar el pasado, sino de tejer una memoria desde el presente, es decir, desde aquello que todavía es posible.

Entre todo esto no se puede dejar de lado el trasfondo del documental: la guerra civil española. Entonces, tomando esto en cuenta podríamos decir que el mayor contraste que dibuja la película es el de narrar una historia de la felicidad en un contexto de sufrimiento. Se habrían hablado de posibles lecciones vitales que nos podría dejar esta película pero lo más conveniente es saber no decirlas y dejarlas a disposición del afable espectador.

miércoles, 11 de agosto de 2010

IKEYA 2010, Luis Espinal y los jóvenes


Por: Claudio Sánchez

Cuando Claudia Daza, como representante del Colegio Montessori de La Paz, le propuso al Consejo Editorial de la Revista on-line Cinemas Cine co-organizar, junto a la Ciemateca Boliviana, el XI Concurso de Cine-Video Estudiantil IKEYA 2010, tuve una extraña sensación de emoción que se mezclaba con una taquicardia inesperada. Todo esto sucedió en marzo, cuando nos encontrábamos preparando el Homenaje a Luis Espinal a 30 años de su asesinato, así fue que en un mismo tiempo se combinaron diferentes estados de ánimo, y un puente generacional era el que íbamos a transitar.

Son dos los motivos fundamentales que ocasionaron que el cocktail fuera explosivo en la vida de la Revista, por una parte nos encontrábamos en el umbral de una fecha histórica clave: 21 de marzo de 2010, y por otro lado nos enfrentábamos a un dialogo horizontal con jóvenes entre 14 y 18 años, valga decirlo, todos nacidos en democracia. Han pasado tres décadas desde aquel 1980 que significó para el país uno de los quiebres más importantes en lo social, lo político y lo económico, la narco dictadura militar de Luis García Meza .El Golpe de Estado del 17 de julio, también representó una ruptura en la crítica y la formación de públicos.

El 21 de marzo de 1980 el padre Espinal fue brutalmente torturado y asesinado luego de salir del Cine 6 de agosto, él fue uno de los grandes impulsores de la actividad cinematográfica en Bolivia, su apuesta por abrir los caminos del compromiso social desde la orilla de la crítica, significó un parte aguas en la vida de muchos bolivianos. Él impulsó el Cine Clubismo en La Paz, desde la sala del Cine 16 de julio, también se entregó a los universitarios desde las aulas de la Universidad Mayor de San Andrés, y visionó la importancia de una actividad con los estudiantes de colegio. Los jóvenes, aquellas nuevas generaciones que aún lo recuerdan y persisten en seguir su ejemplo y enseñanzas. Sin embargo, el vacío que dejó Lucho es inmenso.

Hablar del padre Espinal es también pensar en la juventud, en la generación del presente, es así que mucho de la prédica se hacía realidad – guardando las distancias – en la posibilidad de participar activamente de la organización del Concurso IKEYA. No era sólo una cuestión de figuración en la actividad, sino un compromiso con lo que se estaba haciendo, así fue que en mayo se realizaron Talleres Básicos de Formación Audiovisual en las instalaciones del Colegio Montessori, en esa oportunidad se procuró hacer un breve acercamiento a la realidad de la producción audiovisual, en diferentes áreas, y además se contempló que un grupo de estudiantes participará de una charla de introducción a la crítica de cine.

La dimensión de las actividades realizadas entre marzo y julio de 2010 (el mismo tiempo que tardó en perpetrarse la dictadura de García Meza) se pudo evidenciar la mañana del pasado lunes 2 de agosto, cuando los 9 videos presentados al Concurso, por 7 colegios de la ciudad, fueron exhibidos en 3 de las salas de la Cinemateca Boliviana. El IKEYA, en esta su XI versión, tenía como tema: El cuidado del medio ambiente, los videos presentados abordan el tema desde diferentes ángulos, sin embargo existen patrones comunes en todas las producciones, el esfuerzo de los jóvenes es encomiable y su entusiasmo algo que merece ser reconocido como el gran valor de todas las realizaciones.

Algo que nos reconforta como hijos de la democracia, es que pudimos ser parte de una nueva historia de creación, configurada por el amor a la vida, por la pluralidad de ideas y voces; hecha por jóvenes que no pueden olvidar la trágica historia de una herida que no acaba de cerrar. Creemos que este también fue un Homenaje silencioso a Luis Espinal, porque su figura aún nos ilumina y su presencia está vigente.

Con todos estos antecedentes, y a la luz de una experiencia única, la Revista Cinemas Cine se ve fortalecida y se enriquece con el trabajo realizado, dentro de muy pocas semanas tendremos al ganador del Concurso, aunque puedo decir - sin duda alguna - que todos quienes estamos involucrados en el IKEYA 2010, desde la organización hasta los participantes, podemos sentirnos ganadores del gran premio: sentir que la vida es como en el cine.

JUAN CARLOS GUMUCIO: CORRESPONSAL DE GUERRA

Juan Carlos Gumucio en Nueva York (1981). Foto: Alfonso Gumucio

Por: Luis Mérida

Nacido en la tribu de Cochabamba en 1950. Murió de un disparo en el vientre a sus 52 años de edad. ¿Suicidio, accidente, azar?. Su fallecimiento trágico dejó perpleja a su familia, a sus amigos y al mundo internacional del periodismo. Periodista desde su tierna juventud, cuate de la aventura, un apasionado amante. Vivió siempre al borde del abismo, a la orilla del peligro, en el límite de la herida.

Se inicio como reportero policial en Radio Cultura y en el periódico Los Tiempos de la ciudad de Cochabamba, para luego trabajar en El Diario de La Paz y en la naciente Empresa de Televisión Boliviana.

Cubrió durante treinta años los principales conflictos internacionales, fue reportero de la agencia Associated Press, de la cadena CBS, de los diarios The Times, Diario 16 y el País. Escribió: …”podría decir que mientras dure mi lápiz prefiero contar algo que he visto y despachar un reportaje como tienen que ser depositadas las cartas de amor a mi mujer, lo antes posible”

Sus primeras crónicas datan de los años 60s, pasando a trabajar en la primera línea de fuego en Viet Nam, en el Ulster, Irlanda, Oriente medio y los Balcanes. Tuvo contacto con los grupos más radicales como Hamas o Hizbola; solía decir que el alma del periodista “debe estar con los mas débiles, que los fuertes ya se defienden solos; que la objetividad en el manual es la honestidad e informar consiste en buscar la verdad honestamente sin horarios, con pasión, entre la hojarasca humana”.

Escribió, filmó, fotografió tanto, que su trabajo no le permitió escribir un libro -literalmente no tenia tiempo- estaba un rato en Irán cubriendo sus agitados días de la revolución islámica del Ayatollah Jomeini como estaba entrevistando en pleno combate al líder palestino Yacer Arafat. Vivió al filo del abismo, fue participe de una generación iconoclasta, ácrata, violenta, pecaminosa y radiante.

Dicen los corresponsales extranjeros que fue un guía impecable del reporterismo, que apabullaba su precisión, que aconsejaba leer a Melvia Mencher, a William Strunka, a E.B. White, que su escuela literaria central fue García Márquez y Kapuscinski, decía: “La mejor escuela del periodista es el crimen”.

Enamorado de la vida y de las mujeres, amante de la pasión y la aventura, por su sangre corría peligrosos venenos; cuenta una corresponsal española, ganadora del premio “Planeta” que Gumucio “era peligroso si le caías bien, pero si le caías mal era sencillamente letal”. Tuvo amores norteamericanas, españolas, bolivianas, italianas, con una Sueca acabo teniendo una niña a la que adoraba y lo perpetuó.

Sus botas tuvieron ansiedad tranquila, eran huellas valientes, buscaba “Las verdades” en el clamor de la guerra horrorosa, ordenaba sus angustias jugándose cada día, cada hora, cada instante de esta vida finita.

Fue testigo de una época: cronista de un nuevo tiempo, se mofó de una sociedad tacaña en su espiritualidad. Su experiencia innata, su praxis de vida plena lo llevó a un mundo poético extrañamente excitante e incitante; su rostro era original, casi adánico, según Ramón Rocha Monroy, compañero de curso, escribe: “era el compañero con la mirada más limpia del curso, un ser inteligentísimo”.

Su trabajo de corresponsal de guerra lo hizo descender a los círculos del horror, de la miseria humana y ascender con su crónica al conocimiento del drama metafísico de la humanidad, agudizando los instantes tremendos y únicos, perpetuando la historia irrepetible e irreparable de los vivos, de los muertos, de los desesperados y los sufrientes de los Derechos Humanos.

Juan Carlos Gumucio nos dejó una poética vivencia, afirmando que su realidad fue la historia, (arcoiris y basural), y su ideal en la tierra fue la verdad de los hechos, que con su pluma o su cámara o su teletipo creó las imágenes del conocimiento universal de la guerra. Treinta años de vida continua, de periodismo, de valentía, de fraternidad.


Cuando llego a Bolivia parecía estrangulado por dentro, transmutado por su existir en la contienda bélica. En su ser esencial le quedó el síndrome de la pólvora. La parca le llegó pronto, murió el año 2002 en la localidad colonial de Tarata donde se fue a vivir en compañía de su soledad.

Sus premios fueron múltiples y sus reconocimientos variados –cosa que poco le importaba-. Gozó con la acción, con la émula llama, con el rescoldo de su corazón apasionado, vivía creyendo en el testimonio de sus sentidos, recordando archipiélagos de mujeres. Fue un crédulo vivencial de los sabrosos venenos. Volaba como águila y fue un gran torero de la vida. Dice M. A. Bastenier que “llevaba la muerte en su mirada. Tenia tanta vida que tuvo, por fin, que dársela a la primera guadaña que pasase”

lunes, 9 de agosto de 2010

Ficción de Cesc Gay en Martes de Cine Español


"Ficción es ante todo una historia de amor. Una historia sin argumento entre un hombre y una mujer a punto de entrar en los 40, entre dos personas a mitad de camino". De esta forma, el director catalán Cesc Gay describe a Ficción, su cuarta película en la que cuenta la vida de un director de cine que no puede terminar un guión y se aleja de su familia durante unos días. Esta película continúa las proyecciones del Ciclo Marrón del Martes de Cine Español mañana, en 20 espacios habilitados en todo el país.

Galardonado con el Premio Nacional de Cine concedido por la Generalidad de Cataluña en 2007, Cesc Gay apuesta en este film por una historia introspectiva, donde el espacio del campo, lugar de retiro del protagonista, juega un papel esencial en la historia. "Ficción es una pequeña aventura que transcurre en medio de las montañas, de los lagos, en pueblos pequeños y de una vida opuesta a la de las grandes ciudades", comenta el director catalán.

La película está protagonizada por Eduard Fernández y Javier Cámara, dos de los actores ibéricos más prestigiosos de la última década, figuras impactantes en películas dirigidas por los españoles Pedro Almodóvar e Isabel Coixet, el argentino Marcelo Piñeyro y el mexicano Alejandro Gonzáles Iñarritu, entre otros. Montse Plá, Carmen Plá y Agata Roca completan el reparto de Ficción.



¿Dónde y a qué hora se proyecta?

La Paz: Fundación Cinemateca Boliviana (20:00); Chasquipampa, Microcine Yaneramai (19:00); Escuela Municipal de El Alto (Ex Alcaldía Quemada), Ceja de El Alto (19:00); COMPA. Teatro Trono (19:00); Alcaldía Municipal de Coroico (19:00); Alcaldía Municipal de Viacha (19:00).

Cochabamba: Casa de la Cultura, Gobierno Municipal de Cochabamba (19:00).

Santa Cruz: Centro de Formación Iberocamericana – AECID (20:00); Centro Cultural San Isidro, Plan 3000 (19:00); Casa Municipal de Cultura, Montero (19:00).

Chuquisaca: Archivo y Bibliotecas Nacionales de Bolivia, Sucre (19:00); SIPAS TAMBO, Red de la Diversidad, Sucre (19:00).

Pando: Casa de la Cultura, Alcaldia Municipal de Cobija (19:00).

Beni: Universidad José Ballivián, Trinidad (19:00).

Oruro: Centro Cultural Muro Tambo, Séptimo Ojo (Aldana, Soria Galvarro y La Plata. Sobre el muro) (19:30)

Potosí: Colegio de Arquitectos de Potosí (18:30); Centro Municipal de la Alcaldía Municipal de Tupiza (19:00).

Tarija: CBA Centro Boliviano Americano (19:00).

El ingreso es libre en todas las salas.
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domingo, 8 de agosto de 2010

Ficción: una película para adultos contemporáneos (crítica)


Pedro Brusiloff


Podemos ennumerar temas tan exquisitos y amenos como la familia, la responsabilidad, la paternidad, lo irremediable de ser demasiado viejo, y aún así no sería suficiente para dar una idea del aburrimiento de la película de Cesc Gay Ficción. Aunque a veces podamos atisbar en el film el drama del hombre que se ve a sí mismo de acuerdo a sus roles sociales, de familia, profesión y edad; que no puede dejar de representar ni en su intimidad más soberana aquel rol que se impone públicamente, drama que acaso se encuentre exquisitamente planteado en la escena donde el protagonista observa un cuadro donde se representa el lugar y la cabaña donde él mismo está a punto de cenar; la promesa degenera en una especie de verborrea.

No pienso ser impaciente al afirmar que la película posee una lentitud aún superior a su trama: el drama de un hombre que atraviesa la crisis de los cuarenta; como dice textualmente un fragmento del diálogo que los personajes sostienen en su primera cena, el film consiste en conversaciones, diálogos con otros personajes que tienen la misma edad y una reflexión sobre ellos mismos, el momento que viven, sus crisis; y aunque el tema de la crisis puede a momentos destellar como una contradicción del deseo y la realidad, una ansiedad o agitación última de lo que se ha perdido por el hecho de ser algo , ese gesto de melancolía es narrado desde un personaje demasiado reconocible, demasiado melodramático a pesar de su timidez, demasiado carente de personalidad. Un personaje que parece , a mi juicio, un adolescente que patalea en el espíritu adulto contemporáneo de un cuarentón. Película ideal para un público mayor de 37 años que desee recordar con afectado intimismo las delicias de sus años colegiales, pero menos recomendable para menores de 37, que se sentirán invadidos por un honesto y nada gratuito sentimiento de otredad, proveniente de la impresión de haber entrado a la sala equivocada.

Pese a todo ello, sería injusto no rescatar un aspecto interesante del film: la imposibilidad de la escritura. El personaje, tan vapuleado en los anteriores párrafos, es un guionista de cine que viaja a Los Pirineos en busca de inspiración, soledad y recogimiento, pero fracasa rotundamente en su empresa, Alex no logra escribir una sóla página; antes de llegar a la primera cuarta parte de la película vemos, en una escena bastante trillada, unas hojas siendo arrastradas por el viento. Lo que se pone en juego no es tanto la imposibilidad de la experiencia o la renuncia al amor sino la dificultad de narrarlos, dificultad que parece devenir imposibilidad cuando, como se dijo antes, la imagen pública y los roles sociales intervienen impúdicamente en la privacidad de un personaje que, además de no poder escribir, debe soportar la aparición de toda su familia en su refugio de Los Pirineos. Persistencia impertinente de los deberes familiares, timidez de las pasiones, contacto con un adolescente interior y crisis de los cuarenta. Una película no apta para todo público.

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miércoles, 4 de agosto de 2010

BEATRIZ PALACIOS: UN ALMA JUSTICIERA

Por: Luis Mérida

Beatriz Palacios se marchó de esta patria en julio del año 2003. Amó entrañablemente a esta tierra con frenesí y deleitación de artista. Ella era el pueblo y el pueblo se encarnó eternamente en esta mujer que dejó su cuerpo lleno de luz en la ciudad de la Habana.

Su memoria era la de un documentalista; su cedula de identidad le confería la Gran Patria Latinoamericana. El ICAIC de la Habana Cuba la calificó como “una personalidad cardinal en la configuración definitiva del nuevo cine boliviano indisolublemente ligada a la filmografía de Jorge Sanjinés, a quien estuvo unida”.

Beatriz hizo cine y documentó la historia de la resistencia, mostró el coraje del pueblo, filmó acciones fraticidas, otorgándole a su trabajo documental un tratamiento ficcionado. Su película Las Banderas del amanecer fue una gota de luz para el nuevo amanecer de la patria humillada por las dictaduras.

No tuvo miedo, era valiente, fue perseguida política, junto a su marido y compañero. Fue constructora de la Fundación Ukamau, grupo que liderizó la producción del cine boliviano los años 60 - 70 – 80 - .

Hizo dirección, trabajó en producción, guión, pedagoga y gran difusora en los pueblos originarios del cinema novo. Con sus fotogramas aportó a la creación de la nueva estética, siendo engranaje central en la propuesta de un cine para el pueblo; es decir: “la creación de un cine pedagógicamente liberador, políticamente movilizador y centralmente antiimperialista”.

Beatriz fue la arquitecta del Movimiento del Nuevo cine y Video Boliviano, fue una organizadora cabal, una relacionadora espiritual que posibilitó el encuentro de los trabajadores de la imagen bolivianos de los 80 y 90. Nos presentó y nos convirtió en grandes amigos de la vida.

También ella fue la instancia de legitimación internacional para que Cochabamba sea sede del II Encuentro Latinoamericano de Video el año 1989.

Evento que tuvo gran éxito organizativo, instancia a la que asintieron una enorme cantidad de trabajadores de la imagen de nuestra América.

Beatriz fue discípula y amiga del director de cine, poeta y creador de maravillas Fernando Birri, primer documentalista del continente, quien fue un acicate para la realización de los sueños de esta mujer tan profundamente enraizada al origen de esta patria.

Beatriz se marchó sin despedirse, murió besando territorio cubano, país que la recibió desde los años 70 con los brazos abiertos y las cámaras encendidas para realizar sus quimeras y sus aventuras. País a la que amó como su segunda patria.

Sus años finales los dedicó a la creación de la Escuela de Cinematografía de los Andes. Como mujer su lucha la hizo con espíritu sutil y alma perseverante. Su mente la dedicó al quehacer audiovisual y al periodismo.

Su vida y su obra están escritas en las hojas de la memoria del cine mundial. Sus imágenes fueron vistas en varias partes del mundo, recibiendo diferentes premios y pergaminos para Bolivia.

Beatriz llevaba en la sangre la metáfora aymará, conocía el alma andina. Nos dejó un modelo de cine comprometido con una estética política: era un cine critico, un cine creativo: un cine Latinoamericano.

Su imagen esta llena de mundo. Un homenaje para su ausencia en una guerrillera flor de nuestra Juana Azurduy depositada en su memoria.

lunes, 2 de agosto de 2010

Documental sobre Antonio Machado inicia nuevo ciclo de Martes de Cine Español





Las relaciones entre el cine y otras artes son diversas y numerosas. Tratando de acercar al público a las maneras en las que el lenguaje cinematográfico ha transformado a otros, este mes de agosto los Martes de Cine Español abren el ciclo Marrón, en el que cinco películas nos invitarán al viaje entre el arte, la literatura y el cine, de la mano de niños y adultos, aficionados y profesionales: artistas.

Comenzando el ciclo, hoy se proyectarán dos documentales. El primero es el cortometraje de Santiago Rodríguez Moar titulado A medio camino (2005), en el que se hace un repaso de la trayectoria y la música de Antonio Vega, ex vocalista de la banda Nacha Pop.

Después, se exhibirá el largometraje Antonio Machado: Destierro y muerte de un poeta, dirigido por Hermindo Medal. El film se acerca a los últimos tres años de vida del poeta, en plena Guerra Civil Española, y a su implicación en la defensa de la República. Filmado el año 2005, la película es un homenaje a uno de los escritores más importantes en la tradición hispana, miembro de la Generación del 98 en España.

Este mes, la Embajada de España en Bolivia ha programado la proyección de las películas Ficció de Cesc Gay (2006), La doble vida del faquir de Elisabet Cabeza y Esteve Rimbau (2005), El lazarillo de Tormes de César Fernández Ardavín (1959) y El viaje a ninguna parte de Fernando Fernán Gómez ( 1986).


¿Dónde y a qué hora se proyecta?

La Paz: Fundación Cinemateca Boliviana (20:00); Chasquipampa, Microcine Yaneramai (19:00); Escuela Municipal de El Alto (Ex Alcaldía Quemada), Ceja de El Alto (19:00); COMPA. Teatro Trono (19:00); Alcaldía Municipal de Coroico (19:00); Alcaldía Municipal de Viacha (19:00).

Cochabamba: Casa de la Cultura, Gobierno Municipal de Cochabamba (19:00).

Santa Cruz: Centro de Formación Iberocamericana – AECID (20:00); Centro Cultural San Isidro, Plan 3000 (19:00); Casa Municipal de Cultura, Montero (19:00).

Chuquisaca: Archivo y Bibliotecas Nacionales de Bolivia, Sucre (19:00); SIPAS TAMBO, Red de la Diversidad, Sucre (19:00).

Pando: Casa de la Cultura, Alcaldia Municipal de Cobija (19:00).

Beni: Universidad José Ballivián, Trinidad (19:00).

Oruro: Centro Cultural Muro Tambo, Séptimo Ojo (Aldana, Soria Galvarro y La Plata. Sobre el muro) (19:30).

Potosí: Colegio de Arquitectos de Potosí (18:30); Centro Municipal de la Alcaldía Municipal de
Tupiza (19:00).

Tarija: CBA Centro Boliviano Americano (19:00).


El ingreso es libre en todas las salas.

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domingo, 1 de agosto de 2010

Sobre el documental Antonio Machado: Destierro y Muerte de un poeta (crítica)


Claudio Sánchez



Mis primeros recuerdos de Antonio Machado están asociados a las mañanas de domingo, esas horas de mucha luz, de sol, la voz de Serrat, y entonces, como dice Rilke: La verdadera patria de un hombre es la infancia. Aquí una pieza clave de la historia, la patria, para Machado la República, en España sigue siendo una herida.

El documental Antonio Machado: Destierro y Muerte de un poeta, dirigido por Hermindo Medal (España 2005), configura a través de testimonios los últimos tres años del poeta sevillano, tal vez sean estos los años más terribles, los más largos, el tiempo de su constante desplazamiento entre una y otra ciudad (de Madrid a Valencia, y de ahí a Barcelona, para después morir en Coulliure, Francia), queriendo creer que lo que vivían los españoles no podía ser real y que el franquismo acabaría finalmente.

La intención del realizador con esta película es la de dar a conocer a las nuevas generaciones una parte de la historia española que aún no se ha resuelto del todo, a pesar de la democracia las fisuras internas aún están presentes. Con el pasar de los testimonios que se presentan a lo largo del film, nos vamos interiorizando en el contexto y se abren las puertas para reconocer en el pasado los orígenes de algunas situaciones que incluso ahora podemos reconocer en el diario vivir.

Algo que resulta muy interesante a la hora de dialogar con el documental es la presencia de quienes brindan testimonio y reflexionan acerca de la vida y obra de Machado. La familia, personalidades de la vida política, estudiosos y lo que resulta altamente enriquecedor son las memorias de quienes compartieron los últimos meses, los últimos días con el poeta. Ellos son personajes de una historia que muchas veces ha olvidado los nombres y ha unificado la voz de todos, sin diferenciar los matices de cada uno de los relatos, por eso este documental resulta ser una obra coral de gran calibre, donde nos aproximamos al lado humano del poeta, a la desolación que él sentía cuando debía dejar cada uno de los lugares que tenía que habitar, su molestia con la vida de hotel, sus pretextos para no abandonar Madrid, su madre como compañera de un éxodo sin nombre.

Además de proponernos una reflexión sobre la vida de Machado, el film busca que entendamos algunas condiciones que propiciaron el terrible tiempo del franquismo, así por ejemplo se pone en evidencia la presencia de los campos de concentración que existían en España hasta 1962, el respaldo que dan Inglaterra y Estados Unidos al gobierno de Franco en sus primeros años, la habilidad con la que se mueve el generalísimo desde siempre sin ser ni de izquierda ni de derecha, sino españolista y franquista. De este modo se corren las cortinas para ver al interior de la casa y no dejar de recordar que hay más de una vida trunca en esta historia por causa de la violencia interna generada por la irracional de unos pocos y el concilio de muchos, así por ejemplo se muestra a esa iglesia católica retrógrada que daba su bendición a los condenados y apoyaba el régimen dictatorial, a esa iglesia que jamás ha pedido disculpas al pueblo español se la señala, se la cuestiona, así como también cuestionamos el rol de cada uno de los actores en este drama real: el exilio, la muerte, la dictadura.

Hermindo Mendal se aproxima a una vida desde el final de esta, para luego perfilar un universo que domina la historia común de los españoles, quienes se quedaron, quienes se fueron, aquellos que trabajaron codo a codo para que no se adormeciera la conciencia y que el sueño persistiera, intentando creer que aún había algo porque luchar. La película es un homenaje a Machado y con él a todos quienes dieron su aporte para la construcción de una sociedad diferente.
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