miércoles, 11 de agosto de 2010

IKEYA 2010, Luis Espinal y los jóvenes


Por: Claudio Sánchez

Cuando Claudia Daza, como representante del Colegio Montessori de La Paz, le propuso al Consejo Editorial de la Revista on-line Cinemas Cine co-organizar, junto a la Ciemateca Boliviana, el XI Concurso de Cine-Video Estudiantil IKEYA 2010, tuve una extraña sensación de emoción que se mezclaba con una taquicardia inesperada. Todo esto sucedió en marzo, cuando nos encontrábamos preparando el Homenaje a Luis Espinal a 30 años de su asesinato, así fue que en un mismo tiempo se combinaron diferentes estados de ánimo, y un puente generacional era el que íbamos a transitar.

Son dos los motivos fundamentales que ocasionaron que el cocktail fuera explosivo en la vida de la Revista, por una parte nos encontrábamos en el umbral de una fecha histórica clave: 21 de marzo de 2010, y por otro lado nos enfrentábamos a un dialogo horizontal con jóvenes entre 14 y 18 años, valga decirlo, todos nacidos en democracia. Han pasado tres décadas desde aquel 1980 que significó para el país uno de los quiebres más importantes en lo social, lo político y lo económico, la narco dictadura militar de Luis García Meza .El Golpe de Estado del 17 de julio, también representó una ruptura en la crítica y la formación de públicos.

El 21 de marzo de 1980 el padre Espinal fue brutalmente torturado y asesinado luego de salir del Cine 6 de agosto, él fue uno de los grandes impulsores de la actividad cinematográfica en Bolivia, su apuesta por abrir los caminos del compromiso social desde la orilla de la crítica, significó un parte aguas en la vida de muchos bolivianos. Él impulsó el Cine Clubismo en La Paz, desde la sala del Cine 16 de julio, también se entregó a los universitarios desde las aulas de la Universidad Mayor de San Andrés, y visionó la importancia de una actividad con los estudiantes de colegio. Los jóvenes, aquellas nuevas generaciones que aún lo recuerdan y persisten en seguir su ejemplo y enseñanzas. Sin embargo, el vacío que dejó Lucho es inmenso.

Hablar del padre Espinal es también pensar en la juventud, en la generación del presente, es así que mucho de la prédica se hacía realidad – guardando las distancias – en la posibilidad de participar activamente de la organización del Concurso IKEYA. No era sólo una cuestión de figuración en la actividad, sino un compromiso con lo que se estaba haciendo, así fue que en mayo se realizaron Talleres Básicos de Formación Audiovisual en las instalaciones del Colegio Montessori, en esa oportunidad se procuró hacer un breve acercamiento a la realidad de la producción audiovisual, en diferentes áreas, y además se contempló que un grupo de estudiantes participará de una charla de introducción a la crítica de cine.

La dimensión de las actividades realizadas entre marzo y julio de 2010 (el mismo tiempo que tardó en perpetrarse la dictadura de García Meza) se pudo evidenciar la mañana del pasado lunes 2 de agosto, cuando los 9 videos presentados al Concurso, por 7 colegios de la ciudad, fueron exhibidos en 3 de las salas de la Cinemateca Boliviana. El IKEYA, en esta su XI versión, tenía como tema: El cuidado del medio ambiente, los videos presentados abordan el tema desde diferentes ángulos, sin embargo existen patrones comunes en todas las producciones, el esfuerzo de los jóvenes es encomiable y su entusiasmo algo que merece ser reconocido como el gran valor de todas las realizaciones.

Algo que nos reconforta como hijos de la democracia, es que pudimos ser parte de una nueva historia de creación, configurada por el amor a la vida, por la pluralidad de ideas y voces; hecha por jóvenes que no pueden olvidar la trágica historia de una herida que no acaba de cerrar. Creemos que este también fue un Homenaje silencioso a Luis Espinal, porque su figura aún nos ilumina y su presencia está vigente.

Con todos estos antecedentes, y a la luz de una experiencia única, la Revista Cinemas Cine se ve fortalecida y se enriquece con el trabajo realizado, dentro de muy pocas semanas tendremos al ganador del Concurso, aunque puedo decir - sin duda alguna - que todos quienes estamos involucrados en el IKEYA 2010, desde la organización hasta los participantes, podemos sentirnos ganadores del gran premio: sentir que la vida es como en el cine.

JUAN CARLOS GUMUCIO: CORRESPONSAL DE GUERRA

Juan Carlos Gumucio en Nueva York (1981). Foto: Alfonso Gumucio

Por: Luis Mérida

Nacido en la tribu de Cochabamba en 1950. Murió de un disparo en el vientre a sus 52 años de edad. ¿Suicidio, accidente, azar?. Su fallecimiento trágico dejó perpleja a su familia, a sus amigos y al mundo internacional del periodismo. Periodista desde su tierna juventud, cuate de la aventura, un apasionado amante. Vivió siempre al borde del abismo, a la orilla del peligro, en el límite de la herida.

Se inicio como reportero policial en Radio Cultura y en el periódico Los Tiempos de la ciudad de Cochabamba, para luego trabajar en El Diario de La Paz y en la naciente Empresa de Televisión Boliviana.

Cubrió durante treinta años los principales conflictos internacionales, fue reportero de la agencia Associated Press, de la cadena CBS, de los diarios The Times, Diario 16 y el País. Escribió: …”podría decir que mientras dure mi lápiz prefiero contar algo que he visto y despachar un reportaje como tienen que ser depositadas las cartas de amor a mi mujer, lo antes posible”

Sus primeras crónicas datan de los años 60s, pasando a trabajar en la primera línea de fuego en Viet Nam, en el Ulster, Irlanda, Oriente medio y los Balcanes. Tuvo contacto con los grupos más radicales como Hamas o Hizbola; solía decir que el alma del periodista “debe estar con los mas débiles, que los fuertes ya se defienden solos; que la objetividad en el manual es la honestidad e informar consiste en buscar la verdad honestamente sin horarios, con pasión, entre la hojarasca humana”.

Escribió, filmó, fotografió tanto, que su trabajo no le permitió escribir un libro -literalmente no tenia tiempo- estaba un rato en Irán cubriendo sus agitados días de la revolución islámica del Ayatollah Jomeini como estaba entrevistando en pleno combate al líder palestino Yacer Arafat. Vivió al filo del abismo, fue participe de una generación iconoclasta, ácrata, violenta, pecaminosa y radiante.

Dicen los corresponsales extranjeros que fue un guía impecable del reporterismo, que apabullaba su precisión, que aconsejaba leer a Melvia Mencher, a William Strunka, a E.B. White, que su escuela literaria central fue García Márquez y Kapuscinski, decía: “La mejor escuela del periodista es el crimen”.

Enamorado de la vida y de las mujeres, amante de la pasión y la aventura, por su sangre corría peligrosos venenos; cuenta una corresponsal española, ganadora del premio “Planeta” que Gumucio “era peligroso si le caías bien, pero si le caías mal era sencillamente letal”. Tuvo amores norteamericanas, españolas, bolivianas, italianas, con una Sueca acabo teniendo una niña a la que adoraba y lo perpetuó.

Sus botas tuvieron ansiedad tranquila, eran huellas valientes, buscaba “Las verdades” en el clamor de la guerra horrorosa, ordenaba sus angustias jugándose cada día, cada hora, cada instante de esta vida finita.

Fue testigo de una época: cronista de un nuevo tiempo, se mofó de una sociedad tacaña en su espiritualidad. Su experiencia innata, su praxis de vida plena lo llevó a un mundo poético extrañamente excitante e incitante; su rostro era original, casi adánico, según Ramón Rocha Monroy, compañero de curso, escribe: “era el compañero con la mirada más limpia del curso, un ser inteligentísimo”.

Su trabajo de corresponsal de guerra lo hizo descender a los círculos del horror, de la miseria humana y ascender con su crónica al conocimiento del drama metafísico de la humanidad, agudizando los instantes tremendos y únicos, perpetuando la historia irrepetible e irreparable de los vivos, de los muertos, de los desesperados y los sufrientes de los Derechos Humanos.

Juan Carlos Gumucio nos dejó una poética vivencia, afirmando que su realidad fue la historia, (arcoiris y basural), y su ideal en la tierra fue la verdad de los hechos, que con su pluma o su cámara o su teletipo creó las imágenes del conocimiento universal de la guerra. Treinta años de vida continua, de periodismo, de valentía, de fraternidad.


Cuando llego a Bolivia parecía estrangulado por dentro, transmutado por su existir en la contienda bélica. En su ser esencial le quedó el síndrome de la pólvora. La parca le llegó pronto, murió el año 2002 en la localidad colonial de Tarata donde se fue a vivir en compañía de su soledad.

Sus premios fueron múltiples y sus reconocimientos variados –cosa que poco le importaba-. Gozó con la acción, con la émula llama, con el rescoldo de su corazón apasionado, vivía creyendo en el testimonio de sus sentidos, recordando archipiélagos de mujeres. Fue un crédulo vivencial de los sabrosos venenos. Volaba como águila y fue un gran torero de la vida. Dice M. A. Bastenier que “llevaba la muerte en su mirada. Tenia tanta vida que tuvo, por fin, que dársela a la primera guadaña que pasase”

lunes, 9 de agosto de 2010

Ficción de Cesc Gay en Martes de Cine Español


"Ficción es ante todo una historia de amor. Una historia sin argumento entre un hombre y una mujer a punto de entrar en los 40, entre dos personas a mitad de camino". De esta forma, el director catalán Cesc Gay describe a Ficción, su cuarta película en la que cuenta la vida de un director de cine que no puede terminar un guión y se aleja de su familia durante unos días. Esta película continúa las proyecciones del Ciclo Marrón del Martes de Cine Español mañana, en 20 espacios habilitados en todo el país.

Galardonado con el Premio Nacional de Cine concedido por la Generalidad de Cataluña en 2007, Cesc Gay apuesta en este film por una historia introspectiva, donde el espacio del campo, lugar de retiro del protagonista, juega un papel esencial en la historia. "Ficción es una pequeña aventura que transcurre en medio de las montañas, de los lagos, en pueblos pequeños y de una vida opuesta a la de las grandes ciudades", comenta el director catalán.

La película está protagonizada por Eduard Fernández y Javier Cámara, dos de los actores ibéricos más prestigiosos de la última década, figuras impactantes en películas dirigidas por los españoles Pedro Almodóvar e Isabel Coixet, el argentino Marcelo Piñeyro y el mexicano Alejandro Gonzáles Iñarritu, entre otros. Montse Plá, Carmen Plá y Agata Roca completan el reparto de Ficción.



¿Dónde y a qué hora se proyecta?

La Paz: Fundación Cinemateca Boliviana (20:00); Chasquipampa, Microcine Yaneramai (19:00); Escuela Municipal de El Alto (Ex Alcaldía Quemada), Ceja de El Alto (19:00); COMPA. Teatro Trono (19:00); Alcaldía Municipal de Coroico (19:00); Alcaldía Municipal de Viacha (19:00).

Cochabamba: Casa de la Cultura, Gobierno Municipal de Cochabamba (19:00).

Santa Cruz: Centro de Formación Iberocamericana – AECID (20:00); Centro Cultural San Isidro, Plan 3000 (19:00); Casa Municipal de Cultura, Montero (19:00).

Chuquisaca: Archivo y Bibliotecas Nacionales de Bolivia, Sucre (19:00); SIPAS TAMBO, Red de la Diversidad, Sucre (19:00).

Pando: Casa de la Cultura, Alcaldia Municipal de Cobija (19:00).

Beni: Universidad José Ballivián, Trinidad (19:00).

Oruro: Centro Cultural Muro Tambo, Séptimo Ojo (Aldana, Soria Galvarro y La Plata. Sobre el muro) (19:30)

Potosí: Colegio de Arquitectos de Potosí (18:30); Centro Municipal de la Alcaldía Municipal de Tupiza (19:00).

Tarija: CBA Centro Boliviano Americano (19:00).

El ingreso es libre en todas las salas.
Este es un contenido de

Más notas, críticas, ensayos y foros de discusión en

domingo, 8 de agosto de 2010

Ficción: una película para adultos contemporáneos (crítica)


Pedro Brusiloff


Podemos ennumerar temas tan exquisitos y amenos como la familia, la responsabilidad, la paternidad, lo irremediable de ser demasiado viejo, y aún así no sería suficiente para dar una idea del aburrimiento de la película de Cesc Gay Ficción. Aunque a veces podamos atisbar en el film el drama del hombre que se ve a sí mismo de acuerdo a sus roles sociales, de familia, profesión y edad; que no puede dejar de representar ni en su intimidad más soberana aquel rol que se impone públicamente, drama que acaso se encuentre exquisitamente planteado en la escena donde el protagonista observa un cuadro donde se representa el lugar y la cabaña donde él mismo está a punto de cenar; la promesa degenera en una especie de verborrea.

No pienso ser impaciente al afirmar que la película posee una lentitud aún superior a su trama: el drama de un hombre que atraviesa la crisis de los cuarenta; como dice textualmente un fragmento del diálogo que los personajes sostienen en su primera cena, el film consiste en conversaciones, diálogos con otros personajes que tienen la misma edad y una reflexión sobre ellos mismos, el momento que viven, sus crisis; y aunque el tema de la crisis puede a momentos destellar como una contradicción del deseo y la realidad, una ansiedad o agitación última de lo que se ha perdido por el hecho de ser algo , ese gesto de melancolía es narrado desde un personaje demasiado reconocible, demasiado melodramático a pesar de su timidez, demasiado carente de personalidad. Un personaje que parece , a mi juicio, un adolescente que patalea en el espíritu adulto contemporáneo de un cuarentón. Película ideal para un público mayor de 37 años que desee recordar con afectado intimismo las delicias de sus años colegiales, pero menos recomendable para menores de 37, que se sentirán invadidos por un honesto y nada gratuito sentimiento de otredad, proveniente de la impresión de haber entrado a la sala equivocada.

Pese a todo ello, sería injusto no rescatar un aspecto interesante del film: la imposibilidad de la escritura. El personaje, tan vapuleado en los anteriores párrafos, es un guionista de cine que viaja a Los Pirineos en busca de inspiración, soledad y recogimiento, pero fracasa rotundamente en su empresa, Alex no logra escribir una sóla página; antes de llegar a la primera cuarta parte de la película vemos, en una escena bastante trillada, unas hojas siendo arrastradas por el viento. Lo que se pone en juego no es tanto la imposibilidad de la experiencia o la renuncia al amor sino la dificultad de narrarlos, dificultad que parece devenir imposibilidad cuando, como se dijo antes, la imagen pública y los roles sociales intervienen impúdicamente en la privacidad de un personaje que, además de no poder escribir, debe soportar la aparición de toda su familia en su refugio de Los Pirineos. Persistencia impertinente de los deberes familiares, timidez de las pasiones, contacto con un adolescente interior y crisis de los cuarenta. Una película no apta para todo público.

Este es un contenido de


Más notas, críticas, ensayos y foros de discusión en





miércoles, 4 de agosto de 2010

BEATRIZ PALACIOS: UN ALMA JUSTICIERA

Por: Luis Mérida

Beatriz Palacios se marchó de esta patria en julio del año 2003. Amó entrañablemente a esta tierra con frenesí y deleitación de artista. Ella era el pueblo y el pueblo se encarnó eternamente en esta mujer que dejó su cuerpo lleno de luz en la ciudad de la Habana.

Su memoria era la de un documentalista; su cedula de identidad le confería la Gran Patria Latinoamericana. El ICAIC de la Habana Cuba la calificó como “una personalidad cardinal en la configuración definitiva del nuevo cine boliviano indisolublemente ligada a la filmografía de Jorge Sanjinés, a quien estuvo unida”.

Beatriz hizo cine y documentó la historia de la resistencia, mostró el coraje del pueblo, filmó acciones fraticidas, otorgándole a su trabajo documental un tratamiento ficcionado. Su película Las Banderas del amanecer fue una gota de luz para el nuevo amanecer de la patria humillada por las dictaduras.

No tuvo miedo, era valiente, fue perseguida política, junto a su marido y compañero. Fue constructora de la Fundación Ukamau, grupo que liderizó la producción del cine boliviano los años 60 - 70 – 80 - .

Hizo dirección, trabajó en producción, guión, pedagoga y gran difusora en los pueblos originarios del cinema novo. Con sus fotogramas aportó a la creación de la nueva estética, siendo engranaje central en la propuesta de un cine para el pueblo; es decir: “la creación de un cine pedagógicamente liberador, políticamente movilizador y centralmente antiimperialista”.

Beatriz fue la arquitecta del Movimiento del Nuevo cine y Video Boliviano, fue una organizadora cabal, una relacionadora espiritual que posibilitó el encuentro de los trabajadores de la imagen bolivianos de los 80 y 90. Nos presentó y nos convirtió en grandes amigos de la vida.

También ella fue la instancia de legitimación internacional para que Cochabamba sea sede del II Encuentro Latinoamericano de Video el año 1989.

Evento que tuvo gran éxito organizativo, instancia a la que asintieron una enorme cantidad de trabajadores de la imagen de nuestra América.

Beatriz fue discípula y amiga del director de cine, poeta y creador de maravillas Fernando Birri, primer documentalista del continente, quien fue un acicate para la realización de los sueños de esta mujer tan profundamente enraizada al origen de esta patria.

Beatriz se marchó sin despedirse, murió besando territorio cubano, país que la recibió desde los años 70 con los brazos abiertos y las cámaras encendidas para realizar sus quimeras y sus aventuras. País a la que amó como su segunda patria.

Sus años finales los dedicó a la creación de la Escuela de Cinematografía de los Andes. Como mujer su lucha la hizo con espíritu sutil y alma perseverante. Su mente la dedicó al quehacer audiovisual y al periodismo.

Su vida y su obra están escritas en las hojas de la memoria del cine mundial. Sus imágenes fueron vistas en varias partes del mundo, recibiendo diferentes premios y pergaminos para Bolivia.

Beatriz llevaba en la sangre la metáfora aymará, conocía el alma andina. Nos dejó un modelo de cine comprometido con una estética política: era un cine critico, un cine creativo: un cine Latinoamericano.

Su imagen esta llena de mundo. Un homenaje para su ausencia en una guerrillera flor de nuestra Juana Azurduy depositada en su memoria.

lunes, 2 de agosto de 2010

Documental sobre Antonio Machado inicia nuevo ciclo de Martes de Cine Español





Las relaciones entre el cine y otras artes son diversas y numerosas. Tratando de acercar al público a las maneras en las que el lenguaje cinematográfico ha transformado a otros, este mes de agosto los Martes de Cine Español abren el ciclo Marrón, en el que cinco películas nos invitarán al viaje entre el arte, la literatura y el cine, de la mano de niños y adultos, aficionados y profesionales: artistas.

Comenzando el ciclo, hoy se proyectarán dos documentales. El primero es el cortometraje de Santiago Rodríguez Moar titulado A medio camino (2005), en el que se hace un repaso de la trayectoria y la música de Antonio Vega, ex vocalista de la banda Nacha Pop.

Después, se exhibirá el largometraje Antonio Machado: Destierro y muerte de un poeta, dirigido por Hermindo Medal. El film se acerca a los últimos tres años de vida del poeta, en plena Guerra Civil Española, y a su implicación en la defensa de la República. Filmado el año 2005, la película es un homenaje a uno de los escritores más importantes en la tradición hispana, miembro de la Generación del 98 en España.

Este mes, la Embajada de España en Bolivia ha programado la proyección de las películas Ficció de Cesc Gay (2006), La doble vida del faquir de Elisabet Cabeza y Esteve Rimbau (2005), El lazarillo de Tormes de César Fernández Ardavín (1959) y El viaje a ninguna parte de Fernando Fernán Gómez ( 1986).


¿Dónde y a qué hora se proyecta?

La Paz: Fundación Cinemateca Boliviana (20:00); Chasquipampa, Microcine Yaneramai (19:00); Escuela Municipal de El Alto (Ex Alcaldía Quemada), Ceja de El Alto (19:00); COMPA. Teatro Trono (19:00); Alcaldía Municipal de Coroico (19:00); Alcaldía Municipal de Viacha (19:00).

Cochabamba: Casa de la Cultura, Gobierno Municipal de Cochabamba (19:00).

Santa Cruz: Centro de Formación Iberocamericana – AECID (20:00); Centro Cultural San Isidro, Plan 3000 (19:00); Casa Municipal de Cultura, Montero (19:00).

Chuquisaca: Archivo y Bibliotecas Nacionales de Bolivia, Sucre (19:00); SIPAS TAMBO, Red de la Diversidad, Sucre (19:00).

Pando: Casa de la Cultura, Alcaldia Municipal de Cobija (19:00).

Beni: Universidad José Ballivián, Trinidad (19:00).

Oruro: Centro Cultural Muro Tambo, Séptimo Ojo (Aldana, Soria Galvarro y La Plata. Sobre el muro) (19:30).

Potosí: Colegio de Arquitectos de Potosí (18:30); Centro Municipal de la Alcaldía Municipal de
Tupiza (19:00).

Tarija: CBA Centro Boliviano Americano (19:00).


El ingreso es libre en todas las salas.

Este es un contenido de



Más notas, críticas, ensayos y foros de discusión en:

Cinemas Cine

Fotogenia Cine

Martes de Cine Español en la red en Facebook

domingo, 1 de agosto de 2010

Sobre el documental Antonio Machado: Destierro y Muerte de un poeta (crítica)


Claudio Sánchez



Mis primeros recuerdos de Antonio Machado están asociados a las mañanas de domingo, esas horas de mucha luz, de sol, la voz de Serrat, y entonces, como dice Rilke: La verdadera patria de un hombre es la infancia. Aquí una pieza clave de la historia, la patria, para Machado la República, en España sigue siendo una herida.

El documental Antonio Machado: Destierro y Muerte de un poeta, dirigido por Hermindo Medal (España 2005), configura a través de testimonios los últimos tres años del poeta sevillano, tal vez sean estos los años más terribles, los más largos, el tiempo de su constante desplazamiento entre una y otra ciudad (de Madrid a Valencia, y de ahí a Barcelona, para después morir en Coulliure, Francia), queriendo creer que lo que vivían los españoles no podía ser real y que el franquismo acabaría finalmente.

La intención del realizador con esta película es la de dar a conocer a las nuevas generaciones una parte de la historia española que aún no se ha resuelto del todo, a pesar de la democracia las fisuras internas aún están presentes. Con el pasar de los testimonios que se presentan a lo largo del film, nos vamos interiorizando en el contexto y se abren las puertas para reconocer en el pasado los orígenes de algunas situaciones que incluso ahora podemos reconocer en el diario vivir.

Algo que resulta muy interesante a la hora de dialogar con el documental es la presencia de quienes brindan testimonio y reflexionan acerca de la vida y obra de Machado. La familia, personalidades de la vida política, estudiosos y lo que resulta altamente enriquecedor son las memorias de quienes compartieron los últimos meses, los últimos días con el poeta. Ellos son personajes de una historia que muchas veces ha olvidado los nombres y ha unificado la voz de todos, sin diferenciar los matices de cada uno de los relatos, por eso este documental resulta ser una obra coral de gran calibre, donde nos aproximamos al lado humano del poeta, a la desolación que él sentía cuando debía dejar cada uno de los lugares que tenía que habitar, su molestia con la vida de hotel, sus pretextos para no abandonar Madrid, su madre como compañera de un éxodo sin nombre.

Además de proponernos una reflexión sobre la vida de Machado, el film busca que entendamos algunas condiciones que propiciaron el terrible tiempo del franquismo, así por ejemplo se pone en evidencia la presencia de los campos de concentración que existían en España hasta 1962, el respaldo que dan Inglaterra y Estados Unidos al gobierno de Franco en sus primeros años, la habilidad con la que se mueve el generalísimo desde siempre sin ser ni de izquierda ni de derecha, sino españolista y franquista. De este modo se corren las cortinas para ver al interior de la casa y no dejar de recordar que hay más de una vida trunca en esta historia por causa de la violencia interna generada por la irracional de unos pocos y el concilio de muchos, así por ejemplo se muestra a esa iglesia católica retrógrada que daba su bendición a los condenados y apoyaba el régimen dictatorial, a esa iglesia que jamás ha pedido disculpas al pueblo español se la señala, se la cuestiona, así como también cuestionamos el rol de cada uno de los actores en este drama real: el exilio, la muerte, la dictadura.

Hermindo Mendal se aproxima a una vida desde el final de esta, para luego perfilar un universo que domina la historia común de los españoles, quienes se quedaron, quienes se fueron, aquellos que trabajaron codo a codo para que no se adormeciera la conciencia y que el sueño persistiera, intentando creer que aún había algo porque luchar. La película es un homenaje a Machado y con él a todos quienes dieron su aporte para la construcción de una sociedad diferente.
Este es un contenido de




Más notas, críticas, ensayos y foros de discusión en




I made this widget at MyFlashFetish.com.